Como toda etapa que se cierra son momentos de balances y entre el deber y el haber humildemente me siento con la conciencia tranquila de haber hecho todo lo humanamente posible para tener una mejor ciudad para todos, especialmente para nuestros hijos y las futuras generaciones.-
He cultivado la política del dialogo (la mayoría de las veces no comprendida por los “propios” y reconocida por quienes pregonan otro signo político).-
Siempre creí y creeré que para construir una ciudad y un País mejor, hay que superar cuestiones personales y egocéntricas, que solo buscan “tener la razón” sin importarle “encontrar la solución a un problema en concreto”.-
En mis pensamientos primero estuvo y estará la lucha por el bien común; tal como decía Don Raul Alfonsin “primero, en lo más alto, la bandera argentina y más abajo las banderas partidarias” han pasado más de 30 años de ese discurso y todavía lamentablemente muchos no lo hemos entendido.-
Jamás antepuse la política a las personas; entendiendo siempre que “el que piensa distinto puede ocasionalmente ser nuestro adversario; pero jamás nuestro enemigo” y que siempre, siempre hay que dejar puertas de dialogo abiertas aunque parezca imposible, buscando los consensos aun ante las diferencias.-
Ojala de una buena vez en este País superemos la idea del “divide y triunfaras”, demasiado daño ya nos ha hecho como sociedad.-
Soy Radical por convicción y vocación… y aunque muchas veces me encontré solo en estos años defendiendo esas banderas, las seguiré enarbolando “desde el llano” porque ese es el legado que nos dejaron nuestros próceres partidarios.-
Gracias a todos por el acompañamiento de estos años.-