Adjuntamos los textos de los primeros premios en cada Categoría del Concurso LIterario en Honor a San José
PRIMER PREMIO
CATEGORÍA A (Hasta 15 años)
Hace mucho tiempo…
Vivía lejos de estas tierras, un joven que sabía trabajar la madera llamado José…
Su corazón puro y bondadoso, le pertenecía a una muchacha de su pueblo, de nombre María…
Un día Dios, al ver lo buen hombre que era, decidió confiarle una importante misión y darle a su propio hijo, entonces con María formaron una familia con el nacimiento del pequeño Jesús.
José tenía un taller en donde todos los días se acercaba a comer un burro.
Este animal al que le había colocado el nombre Tizón siempre estaba cerca del niño y se aseguraba de que nada malo le pase.
El amor del burro por el pequeño, también era correspondido por el niño, que siempre lo reconfortaba con una caricia y palabras afectuosas.
Una tarde de mucho viento, las astillas de madera del taller comenzaron a volar por el aire…
De manera desafortunada, una de ellas, se clavó en la pata del burro que triste comenzó a llorar, hasta que Jesús lo escuchó y salió a su encuentro.
El niño también comenzó a llorar porque no sabía qué le pasaba a su compañero de aventuras y este, por ser burro, no pudo hablar…
Cuando ambos llantos llegaron a los oídos de José, corrió para ver que sucedía afuera…
Con palabras amorosas logró calmar al animal y sacar la astilla clavada en su pata y con el mismo amor y cariño consoló a Jesús, haciéndole ver que el animal se encontraba bien.
Así como al burro cuando estuvo herido, o cuando Jesús estuvo triste, así sigue cuidándonos José, brindándonos su amor, diciéndonos las palabras justas o desde el silencio, siempre protegiéndonos de los peligros en nuestras vidas.
Federico Windenhorn Esperanza
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PRIMER PREMIO
CATEGORÍA B (15 a 20 AÑOS)
Eternamente sí
José carpintero:
Dios te eligió, para ser obrero
de los maderos y de su Reino.
Serruchaste el prejuicio
y confiaste que la Virgen
gestaba al Dios Vivo,
en su vientre bendito.
Lijaste la impaciencia.
Lustraste la obediencia.
Martillaste la vanidad
y construiste la humildad.
Sin protestar ni cuestionar:
escuchaste, viajaste, sostuviste
y, a la Sagrada Familia, protegiste.
Te hiciste a un costado,
para que solo sea el centro,
ese Dios, por un pañal envuelto.
Contemplaste cara a cara
a la mujer más bella y santa
y en tus brazos acunaste
el Misterio más grande.
Y el que ve lo secreto,
te consideró santo y digno
de ser el papá adoptivo
de ese Misterio tan lindo.
En sueños y en desvelos
tu alma atenta estaba
a los mensajes del Cielo
que el ángel susurraba.
Y cuando su voz te anunció
que Dios te llamaba a su encuentro,
dijo tu corazón, con su último latido
eternamente sí, a su Amor infinito.
MARIANA BELÉN FASSI CURARELLO
Villa Giardino—prov. de Córdoba
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PRIMER PREMIO
CATEGORÍA C (Mayores de 20 años)
“De una sola pieza”
Nada dijo.
Palabras no expresó.
Sintió la duda un puñal,
y dolido, apesadumbrado,
a su casa regresó.
Esa noche, ya dormido,
un ángel su sueño iluminó.
Al despertar, obediente,
justo, creyente,
a María por esposa recibió.
La castidad puesta al servicio
del proyecto salvador.
Cada instante, en sabiduría,
fue templando su alma,
preparando de padre, el corazón.
Emigrar por un censo, primero,
huir hacia Egipto, después…
Allí estaba José,
aceptando la voluntad de Dios,
una y otra vez…
Puntal en su familia,
la santidad cultivó.
Perseverante y manso,
el oficio de carpintero
a su hijo enseñó.
Cuando ya todo parecía aquietado,
ante la pérdida, el dolor.
La búsqueda hasta encontrar,
y aunque sin comprender,
de nuevo… la aceptación.
Se fue apagando su vida,
sin estridencias, como vivió.
Con alegría y en paz,
partícipe bendito
en la promesa de redención.
Su vida toda de entrega,
fidelidad y pureza.
Glorioso San José,
modelo para las familias,
hombre, ¡¡de una sola pieza!!
ANGÉLICA HAYDÉE NICHEA
San Francisco de Santa Fe