Desde el PRO Esperanza, apoyamos y celebramos la iniciativa de los Concejales Guillermo Bonvin y Mariano Puig por el Proyecto de Ordenanza presentado, cuyo fin es preservar el entorno Urbano - Ambiental de nuestra Ciudad, PROHIBIENDO la colocación de cartelería y/o pintadas políticas en época electoral y no electoral.
La Ciudad de Esperanza se destaca por sus características urbanísticas y demográficas. Personas de diversas regiones e incluso de otros países deciden visitar, recorrer y hasta residir en nuestra localidad, lo que permite que se desarrolle una economía local activa. Estas cualidades que, sin sudas, son significativas, valiosas y complementan a nuestra rica historia, deben estar acompañadas por políticas que respeten a cada vecino, quienes con justa razón en años electorales manifiestan su enojo y disconformidad frente a la invasión/ contaminación visual que se produce a raíz de la cartelería y/ o pintadas políticas.
Los ediles pretenden que las próximas campañas electorales deben estar basadas en tareas y actividades sostenibles, con el fin de llevar a su mínima expresión los impactos que se generen sobre el entorno Urbano-Ambiental de la Ciudad.
La “Huella de Carbono” es el indicador ambiental que pretende reflejar “la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto” y se mide en masa de C02. En relación a ello, un estudio reflejó que la impresión de folletos, afiches, posters y pancartas, como así también el diseño y confección de pasacalles, genera una emisión de 14Kg de CO2.
Cada año electoral, los partidos políticos reconocidos y establecidos en la ciudad firman un Acta Acuerdo, el cual consiste en retirar toda la propaganda política una vez finalizada la campaña, pero lamentablemente éste muchas veces no se respeta y/o cumple en tiempo y forma.
Con el objetivo de prevenir y mitigar aquellos efectos que puedan resultar potencialmente adversos, este Proyecto de Ordenanza busca preservar todos los espacios públicos y al mismo tiempo pretende lograr responsabilidad individual, colectiva y ecológica; evitar la contaminación visual; mejorar la estética de la Ciudad; ahorrar dinero y evitar situaciones de peligro ante la posibilidad de que los carteles (sea cual fueren sus dimensiones y materiales de composición) sean desprendidos y arrastrados a varios metros a causa de vientos y/o tormentas fuertes que pudieran “desatarse”, lo que a su vez, pudiera provocar la obstrucción de desagües y bocas de tormenta, trayendo como consecuencia anegamientos e inundaciones.
Bonvin y Puig están convencidos que esta propuesta logrará mejorar la estética de la Ciudad de Esperanza, pero fundamentalmente contribuirá en proteger al Medio Ambiente y a cada vecino que, sin dudas, merece vivir en un ambiente más sano, limpio y ordenado.